domingo, 30 de noviembre de 2008
como salir del circulo vicioso.
no hay voces de ningun tipo. solo una musica silenciosa, de algun video juego mortuorio.
miércoles, 22 de octubre de 2008
¿estas ahí? .
si, estoy aquí, un poco harta, muy sola, con deseos de morderte de sacarte de volarte la cabeza.
mierda solo kiero k todo se acabe de una puta vez.
matame. matame, matame.
solo dispara tu lengua hacia mi boca y has que mi cerebro estalle.

voy a escribirte esto a ti. a ti a quiena penas conozco. lo escribo con un dolor enorme en el estomago, desnudandome entera, sintiendo tus letras en la lejania, ¿donde estas angel de mi sueño etereo?.
te descubri junto antes de que emprendieras un vuelo lejano.
tengo miedo, miedo de tus ojos verdes, de tu piel banca, de tu boca que me mira. tengo miedo de sentir lo que siento. tal vez es solo un sueño y no quiero quebrar tus alas.
pero cuando te miero, imagino mis dedos enredandose en tu pelo, mi boca sobre la tuya, mi piel aplastandote.
¡es acaso esto real?

el gato se durmió sobre la cama. es una buena frase para empezar una historia, una cuando no se tiene nada que decir, una cuando ya todo parece una repetición de una repetición del día anterior.
ni siquiera tengo un gato. un gato negro de ojos verdes que me mirase mientras me tiendo en esa cama frívola de mi existencia diaria, a contarme las arrugas, a sentir la grasa bajo mi piel, a notar todo lo que no tengo.
el gato se durmió al borde de la cama de otra persona.
ronroneo con su espiración al mismo ritmo de su dueño.
el gato se acurruco aun lado de sus piernas y observo como un extraño le besaba la blanca piel de las aureolas de sus orejas.
hoy que te he escuchado, te he visto, supe que eras como un ato. inexistente. imaginario. y yo las sordas paredes que vieron como besabas la banca piel del cuerpo de una otra que no esta en ninguna parte.

domingo, 2 de marzo de 2008
de vuelta al viaje infinito
un hechizo mágico que nos aleja...
una tecla suena, una blanca, una negra, y los dedos se atropellan.
oh, queridos amigos tal vez esta noche no haya funciones...
pero tu voz sigue cantando, tus dedos encuentran la paz en el circulo magico del sonido.
acaso podría alguien entender estos corazones, revueltos, quebrados, perdidos.
solo sigue cantando.
ya hemos partido. al menos yo , yo ya veo sus rostros lejanos, me siento a salvo, a salvo, un segundo.
un viaje infinito hacia lo desconocido de este presente que jamas imaginamos, he nos aqui.
ya no hay vuelta atras.
solo la vibracion y este presente que nos espera con brazos abiertos o puños de fierro, en este segundo nada importa; con burbujas de jabon donde tus pianos resuenen, mis palabras vuelen y tu pintura cambie los grises por el artilugio del arcoiris impensado que solo tus pinceladas habran de regalarnos.
ya hemos partido, lejanos de todos y todo. juntos al mundo y con el mundo, el dolor lo llevaremos, pero solo por hoy, solo en este segundo lo veremos arder en la vibracion del sonido, son de nada pueda lcanzarte, donde las pesadillas no me atormenten el alma.
aun puedo verlo y me pregunto quien fui.
las lagrimas no serviran.
tomemos las maletas y solo empezemos a viajar,
viajar por ese sonido,
una tecla suena, una blanca, una negra mientras los dedos se atropellan, mientras aun nos atropellamos en la explosion de la vida, donde aun sonreiremos.
por favor solo sigue tocando.
hoy, hoy no habran espectaculos, las luces se han apagado, pero en este viaje magico, circular, donde el sonido nos acoge, nos abraza, nos voltea la mente y el cuerpo, descansaremos un segundo. solo un segundo, mientras las teclas siguen sonando, una negra, una blanca, hasta que podamos volver a tolerar el silencio.
nada puede doler para siempre.
por lo menos asi se que no estamos solos.
miércoles, 20 de febrero de 2008

jueves, 31 de enero de 2008
inexistencias o castillos de arena... mis palabras se han perdido

la comparacion con la objetividad empirica de la realidad.
suena lindo.
suena sano.
suena... inmensamente cruel.
enq ue medida estamos listos para poder ver la realidad de lo que nos circunda, sin que se nos clave una fria estaca de hielo y dudas.
claro siemrpe se conocen las reglas del juego. aun asi en un minuto completamente lucido y racional tomas todas las sogas que te atan y decides tiraralas al vacio, a ese pozo inmenso qiue te invade el alma a diario, esa cordura tan enormemente demencial, que te a asfixiado hace tres mil horas, minutos segundos, en un silencio de puente nocturno y abandonado, y las dejas caer en un rio que pareciese estar hecho de g3elatina rozada, solo caen , no se hunden.
las sogas aun stan ahi, te miran desde lejos como calamares que luchan por volver a aferrarse de tu cuello, y te arrojan cada vez contr el asfalto humedo de la eterna noche que atraviesas.
si comparar la relaidad con l ailusion pasmada de la ingenuidad casi perdida pero que se oculta tras la fachada de mansion victoriana.
hoy no hay historias en mi cabeza, hay una ilusion enfermiza, un deseo frustrante, una ansia de la piel, de los ojos de la existencia misma , porque el golpe contra la pared, no fuese tan duro.
que fuese por ultimo un ahabitacion de oligofreniko acolchada entre plumas, donde grabaria nuestros nombres inexistentes.
no me arrepiento de nada.
contrastre de realidad.
lindo.
bonito.
sadico.
milton tenia razon. solo dejare caer esta enorme bolsa de ladrillos, cinco minutos sobre el mar de gelatina antes de que mi tren nocturno pase como todas las noches.
lunes, 10 de diciembre de 2007
Manos

Sin abrir los ojos, elevo su cuerpo hasta quedar sentada en aquella cama de estilo oriental. ¿Por qué se quedaba? Era algo que ni ella misma sabia.
Pensó libremente en todas aquellas librerías que había recorrido en los últimos años, estos últimos tiempos de viajes y de supuesta alegría.
Y pudo verse, contemplando con vergüenza y humillación como se colaba en el pasillo de libros de autoayuda, si justo en ese pasillo del que solía reírse y mofarse en esas conversaciones seudo intelectuales que solía mantener con un montón de gente que al rato ni siquiera recordaba.
Si, esa era su prostituta verdad, en cada ciudad, en cada gran multitienda, podía ver como sus pies pequeños se encaminaban hacia ese lugar donde la sátira de su existencia se hacia carne mofándose burlonamente a su lado. Con esa pregunta seseada adrede desde su útero mismo, ¿Estas triste? Esa voz en su cabeza que tan bien la conocía y que ella tan bien ocultaba. Como algo que puede parecer tan insignificante, puede provocarte esto. Una nausea irreverente sobre ti misma. Y tu perfecta vida. Mentira. Todo era una mentira. Pero entonces… ¿Por qué se quedaba? Aun ninguna teoría terminaba por dejarla satisfecha.
Una luz demasiado caliente le hizo percatarse del sol que había detrás de sus parpados todavía cerrados. Un color rojo que detestaba. La tentación de volverse sobre si misma y ocultarse entre los almohadones sobrevino, sobrevino con esa punzada de angustia en el estomago como todas las mañanas. No sabía que detestaba más, ese sentimiento de vacío existencial en el que deseaba simplemente no existir, sin ánimos ni siquiera para suicidarse. Tomar esa hoja de afeitar barata y enterrarla en su carne. En esas muñecas blancas y recorridas por cicatrices mas antiguas.
Enterrarla y ver como la sangre corría. Ya lo había intentado una vez, pero bueno aun seguía ahí.
Seguía ahí con esa sensación de que nada podría cambiar su universo, y recordó la fiesta. Y aquella canción de los 70, donde un tipo de lentes redondos, rezaba nada cambiara mi mundo. Patético. Patético. Sintió como una lagrima comenzaba a anudarse en la garganta y correr por esas mejillas que ya no tenían 20 años.
Dejo que la lágrima cayera. Dejo que sus parpados recibieran esa luz roja del sol que no toleraba. Sintió la brisa que se colaba por el pequeño espacio de la ventana y el enrejado que la protegía.
.
Se sintió desnuda. Sabia que estaba desnuda. Paso la palma de su mano por su cuerpo, para estar segura. Últimamente dudaba de todo. Presiono su pecho con fuerza y en línea recta bajo por su abdomen hasta su sexo, presionando con fuerza la piel de sus piernas. Si estaba desnuda. Desnuda y viva. Aun estaba viva. Mantenía sus ojos cerrados, no quería abrirlos. Se oponía a ese impulso instintivo, automático de abrir los ojos al despertar, pues ya sabia con que se encontraría, y la realidad se le enterraría en el alma como una navaja afilada.
¿Desde cuando, que se encontraba así?, no lo sabia. ¿Cuánto tiempo había logrado dormir? ¿Qué día era? ¿Por que preguntárselo?, Además poco le importaba. Desde hace tanto que ya nada le importaba. Nada la removía realmente.
Fija, estática, desnuda por dentro, desnuda en la carne, así estaba. Cuatro años. Cuatro años de sentarse en las mañanas sin más sentido que obligar a sus piernas a erguirse y obviar el nudo ciego de su garganta, el vacío en su vientre, la cicatriz invisible en su rostro y su falta… su eterna falta.
¿Y si lo contase, acaso alguien podría entenderlo?
Desde que el se había ido. Desde que ella que ella había huido. Sabría el acaso, lo que había sucedido. Nothing gonna change my World… la fiesta, la fiesta una y otra vez. Y el recuerdo de aquellos últimos seis días a su lado. Dios no les dio un séptimo día para observar y contemplar el infierno mutuo que habían creado, a la par. Ella con sus lágrimas. El, el con su mentira. Con su mentira y aquel abandonarla antes de que todo terminase.
Cuantas promesas rotas, cuanto silencio en esa habitación donde hoy desnuda sentía como ya aquella primera lagrima, se había multiplicado y el llanto explotaba de sus ojos, de aquellos globos oculares, que se negaban a mirar, a ver. Pues el no estaría ahí, ni siquiera para gritarle, ni para detenerla, ni para amarle, ni para odiarle, ni para golpearle.
Ya no recordaba muy bien desde cuando estaba ahí. Una brisa fría entro por entre los blancos visillos de aquellas cortinas de lino egipcio.
Recordaba que el la había envuelto en ellas antes de comenzar a tocarla.
Aun podía sentir la suavidad de la tela en su piel, y su respiración entrecortada.
Se pregunto donde estaría el ahora.
Su cuerpo desnudo se levanto lentamente de la cama. Sin levantar la cabeza.
Abrió las palmas de las manos sobre sus piernas juntas, rectas, rígidas. Aquellas piernas rellenas que se oponían a dar un paso. A moverse, con cualquier sentido, en cualquier dirección.
Sin entender muy bien porque lo hacia, extendió las palmas de esas manos blancas y pequeñas. Como si ya no fueran parte de ella. Como si ya hace mucho la hubiesen abandonado.
Cerró los ojos y empujo su cabeza hacia atrás mientras, aquellas palmas se transformaban en pequeños seres con una voluntad propia. Mientras recordaba aquel día caluroso de diciembre sintiéndose una dulce y pérfida cleopatra, envuelta en el lino que hoy no dejaba sino entrar el frío por la ventana entre abierta.
Mientras mariposas nacían de sus manos frágiles.
Mientras las lagrimas marcaban llagas a través de su cuerpo marcado por los recuerdos.
¿Acaso alguna vez me atreveré a contar nuestra historia?
Te amo. Siempre lo haré aunque nadie lo entienda.
Átame de nuevo con tus telas orientales, y bañarme con el agua fría de tus ojos, mientras mi cerebro deja de galopar, dándole pura rienda al instinto de mi deseo absurdo, nunca podríamos poseernos, demasiado libres para ello.
Nunca podría dejar de escribirte, ser imaginario de mis sueños cadenciosos y soberbios, aunque por ello termine quemando mi alma, aniquilando mi cuerpo, perdiendo siempre por ti, esta abulica y pasiva cordura, que todos celebran, pero que a nosotros nos asqueaba hasta hacernos huir a nuestro universo paralelo.
jueves, 6 de diciembre de 2007
SpREE KillER
“el alcohol nos deshumaniza”.
Me pregunto de que puto libro lo habrás sacado.
Deshumanización. Bonita palabra, suena mas linda desde aquí. Sentada aquí, escuchando las risas huecas, falsas famélicas.
Juzgada, ¿por qué? Porque no creo en tu puto asistencialismo.
Quienes son ellos, quienes soy yo.
Y al final solo les pondría un disparo en la sien. Uno por minuto, disfrutando sesenta segundos de necrosis. La vacuidad de sus almas se me hace intolerante, pues es mi propia maldad la que me purifica.
No miento, pues no digo la verdad, ni pretendo decirla, soy solo la expresión de las perversiones de mi misma, no culpo a nada. No culpo a nadie.
Yo nací. No sucedí. Otra frase robada. Me pregunto cuando, doctor Lecter dejaste de sentir rabia. En que momento tu pulso se detuvo y dejo de subir mas allá de 80.
Odio tus frases Pedro. Tus expectativas armadas. La omnipotencia de tu mente arrogante, vacía, del cuestionamiento necesario.
Solo vivir. Vivir. Cuanto miedo puedes llegar a tenerle a la neurosis,
¿Porque he de buscarme un sentido o un sentido a la existencia de esto.? Para que me trates con respeto, para que me quieras. Vete a la mierda tu y tus proyectos.
Todos ustedes los adaptados a esta maldita universidad de fin de mundo.
Vayámonos al infierno, incluso yo que no tengo el valor de hacer mi maleta y dejar este basurero de mierda donde vine a meterme.


